Es un proyecto para sumarse a la
normativa nacional que promueve los derechos de estas personas. Apoyado por la
Sociedad Argentina de Neurología y Liga Argentina de lucha contra la Epilepsia
(LACE), la iniciativa creará un registro de personas con el mal, para facilitar
el acceso a tratamientos, y a una atención adecuada. Buscan evitar la
discriminación de los pacientes.
Si bien existe una ley nacional que promueve los derechos de
los pacientes con epilepsia, en la provincia de Buenos Aires muchas personas
que padecen este mal se sienten desprotegidos. Discriminados y sin acceso a
tratamiento, ven perjudicada su calidad de vida, lo que generó denuncias d todo
tipo en los últimos años. Por eso, el Senado bonaerense avanza en una adhesión
a esa normativa nacional, que es celebrada por las asociaciones de pacientes.
De aprobarse, el proyecto entregará medicamentos, y evitará que las personas
con epilepsia sean discriminadas. Los alcances de la norma.
La ley nacional 25.404 establece una serie de beneficios y
derechos d toda persona que padece epilepsia. En los últimos días, la Comisión
de Salud de la Cámara de Senadores bonaerense dio dictamen favorable a un
proyecto para adherir a esa normativa, un reclamo de entidades que nuclean a personas
que padecen la enfermedad.
El proyecto es impulsado por el senador Luciano Martini
(FPV) y cuenta con el respaldo de la Sociedad Argentina de Neurología y Liga
Argentina de lucha contra la Epilepsia (LACE). "Nuestro interés es
sensibilizarnos con esta problemática y promover esta herramienta legislativa
integral sobre la epilepsia", dijo el legislador, quien valoró que sea
"una ley social, que contemple el derecho de todo epiléptico al ingreso
laboral y a una educación normal, sin ser estigmatizado ni discriminado".
La ley prevé garantizar "la detección temprana de la
enfermedad, el acceso a todos los procedimientos diagnósticos necesarios, en
conformidad con el avance de la ciencia y al tratamiento", y al acceso a
los medicamentos y a la cirugía, de ser necesaria, a través del sistema público
de salud, obras sociales y prepagas.
"Prevé garantizar la detección temprana de la
enfermedad, el acceso a todos los procedimientos diagnósticos necesarios, en
conformidad con el avance de la ciencia y al tratamiento" "No sólo
apuntamos a una cobertura asistencial, sino que la ley busca garantizan el acceso no discriminatorio al nivel laboral y
educacional", afirmó Martini.
Actualmente, el ministerio de Salud bonaerense "atiende
esta problemática a quienes carecen de cobertura social y recursos para acceder
a los medicamentos, mediante el programa de Epilepsia Proepi, pero depende de
las gestiones de gobierno", indicó. En cambio, apuntó el senador,
"con esta legislación la atención de la epilepsia ya no quedará sumida a
una gestión, sino que quedará incorporada como garantía para los ciudadanos
bonaerenses".
El proyecto propone además crear el Registro Único de
Pacientes Epilépticos provincial, para reunir los "datos epidemiológicos
relevantes" que "permitan la investigación científica de la
enfermedad, con objeto de mejorar la prevención, especificar el diagnóstico y
correlativo tratamiento a nivel regional".
"Esta es una ley que aborda las diversas clases de
epilepsia", para lo que trabajaron con especialistas de la Sociedad
Argentina de Neurología y de LACE a fin de contemplar "cada una de las
demandas referidas a esta enfermedad crónica", comentó Martini. Otros
temas contenidos en el proyecto son la elaboración de guías o protocolos para
el diagnóstico y la atención de la epilepsia y el fortalecimiento de la
atención primaria, con la capacitación de los profesionales que actúan en esos
niveles.
Según LACE, la epilepsia es la alteración más común de las
enfermedades neurológicas que afecta a todas las edades. Se considera que
existe una prevalencia que oscila entre el 4 al 10 por mil habitantes, o sea,
aproximadamente una de cada cien personas.
“La epilepsia puede afectar a cualquier persona, aparece a
cualquier edad, sin distinción de sexo, raza, o clase social. Las crisis
tienden a aparecer en la infancia o en la adolescencia tardía, pero la
incidencia aumenta nuevamente después de los 65 años de edad”, afirmó la
entidad.
Fuente: Mirada Profesional Farmacéutica