Según el virólogo argentino Pablo Goldschmidt, ahora hay
mucha atención puesta en el nuevo virus, pero se pasan por alto otras causas de
microcefalia y graves problemas congénitos.
Un millón y medio de personas con zika en Brasil y 1.113
casos confirmados hasta ahora de microcefalia (189 con test positivo para el
virus) en el Nordeste de ese país, una de las regiones más pobres. Las cifras
inquietan a la comunidad científica mundial e impulsaron a la OMS a exhortar a
las mujeres embarazadas a que no viajen a lugares donde hay circulación activa
del zika.
Pero para el virólogo y farmacólogo molecular argentino
residente en París Pablo Goldschmidt, todavía quedan innumerables preguntas sin
respuesta en este nuevo escenario de la salud en América latina. Según el
perito de la Agencia Francesa de Seguridad de Medicamentos y Alimentos, hay
otros cuadros que también pueden causar problemas neurológicos y malformaciones
congénitas que no reciben la debida atención en la región.
"Más allá de la asociación del zika con la
microcefalia, hay muchos puntos sin aclarar -dice Goldschmidt-. Por un lado, no
hay información estadística certera sobre años anteriores y toda la que tenemos
está referida a una sola región, por lo tanto no tiene validez epidemiológica.
En los territorios de ultramar de Francia, hay lugares en los que llegó a haber
77% de la población con zika y, sin embargo, no hubo tanta prevalencia de
microcefalia. En los Estados Unidos hay 25.000 de estos cuadros por año (de
cada 10.000 chicos nacidos vivos, entre 2 y 12 pueden padecer microcefalia),
¿por qué nadie aconsejó no viajar?"
Según el especialista, hay varios cuadros que pueden
conducir a esta malformación, desde problemas genéticos (como el déficit de
ciertas enzimas), hasta vasculares (como pequeño diámetro de la aorta durante
las primeras etapas de la gestación), toxicidad de drogas antiepilépticas,
consumo de alcoholes destilados, y abuso de cocaína y ciertos psicotrópicos en
los primeros días de la embriogénesis.
"Todas éstas son causas conocidas y para las cuales los
gobiernos pueden tomar medidas -subraya Goldschmidt-. Cuando una mujer es
pobre, nadie sabe si se infectó con el citomegalovirus, si tuvo rubéola o si
fue vacunada, si estuvo expuesta al parvovirus o a la toxoplasmosis."
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Todos estos agentes infecciosos pueden generar trastornos
graves en el bebé en gestación. "Si una mujer queda embarazada, es
negativa para el citomegalovirus y se infecta en el primer trimestre, su bebé
puede sufrir microcefalia, sordera o catarata neonatal -dice Goldschmidt-.Las
embarazadas que no estuvieron expuestas no deberían trabajar en una guardería,
en un hospital o cambiar pañales. La ley de salud tiene que protegerlas, para
lo cual habría que hacerles a todas las personas expuestas a la orina, sangre,
esperma o saliva un análisis, y si son seronegativas [carecen de anticuerpos
para ese microorganismo], cambiarlas de puesto durante su embarazo para evitar
el problema de los chicos."
Rubéola y toxoplasmosis
Otro motivo de preocupación es la rubeola, cuadro viral para
el que en la Argentina se vacuna gratuitamente. El especialista se pregunta:
"¿En el nordeste brasileño se hace serología de la rubeola y se vacuna a
las mujeres negativas? Hay muchas medidas que se pueden tomar, pero no está
claro si lo hicieron".
Y prosigue: "Está también la toxoplasmosis [transmitida
por perros y gatos]. En Brasil, según datos de sus institutos de epidemiología,
entre 5 y 23 de cada 10.000 chicos que nacen vivos tienen anticuerpos que
delatan una infección reciente. Uno de cada 1000 nacimientos se infecta con la
toxoplasmosis de la mamá. Significa que todos los años hay 2650 chicos que
nacen con toxoplasmosis congénita. Estos chicos tienen problemas masivos: el
35% presenta trastornos neurológicos serios, como microcefalia y retardo
mental, el 80%, problemas oftalmológicos y el 40%, pérdida de la audición. Si
una mujer es negativa [para toxoplasmosis] antes del embarazo, hay que explicarle
que no deje entrar gatos a la casa, que no puede limpiar ningún excremento,
porque es ahí donde está el parásito, no debe lavar las jaulas, ni revolver la
tierra, ni comer carne poco cocida".
Otros factores por analizar para hacer prevención son los
herbicidas y plaguicidas, que frecuentemente se lanzan desde aviones; aspectos
sociales, como el tiempo que es necesario faltar al trabajo para asistir a la
consulta prenatal, el costo del boleto y la pérdida de la remuneración por
presentismo.
"Desde la OMS se está instando a controlar la natalidad
y se infunde miedo -destaca el investigador-. La pregunta que me hago es: ¿qué
decisiones puede tomar la gente para no tener chicos con malformaciones cuando
está desesperada y mal informada en países en los que no hubo un debate ético
sobre la interrupción del embarazo? Con pánico y con angustia, puede haber
mujeres que se decidan por una interrupción ilegal y eso tendrá un impacto en
su vida que puede ser peor que el virus mismo."
Y concluye: "Este microorganismo revela las fallas en
la atención de salud a las mujeres más vulnerables".
Medidas de prevención
Según el virólogo Pablo Goldschmidt, hay que tener en cuenta
ciertas medidas a la hora de la prevención de enfermedades transmitidas por
mosquitos.
-Los repelentes más efectivos son los que contienen DEET (el
ingrediente más habitual), pero la concentración aconsejada no es la misma para
adultos que para niños, y tampoco la frecuencia con la que hay que aplicarlos.
-Como alternativa, pueden utilizarse desodorantes. "Hay
unos muy feos que espantan a los mosquitos -explica-. Algunos tienen un fijador
que hace que duren un poco más que los repelentes y son más baratos." En
las zonas con dengue y zika, se recomienda utilizar protección para dormir.
-Cuando hay una persona enferma en la casa o el barrio, ella
será la fuente de virus: es recomendable que use zoquetes, mangas y pantalón
largo. "El que sufre dengue tiene la responsabilidad social de no
contaminar a los que viven cerca -subraya Goldschmidt-. Debe protegerse de los
mosquitos para que la enfermedad no se expanda."
-También es aconsejable el uso de mosquitero, cortinas y,
cuando es posible, ventilador.
Fuente: La Nación