viernes, 6 de mayo de 2016

Un aumento a favor de la salud

El aumento aplicado al precio de los cigarrillos -el mayor de los últimos 15 años-, que generó quejas de los consumidores, está a favor de la salud. Desde la salud pública es una medida bien recibida porque está demostrado que desalienta el consumo -y su inicio en los más jóvenes-, a la vez que reduce la carga de enfermedad que genera el humo de tabaco y sus costos para el sistema sanitario.

Los impuestos a los cigarrillos suben al 75% y el valor del  producto se disparó un 40% en los kioscosRecordemos que el Gobierno de Mauricio Macri elevó al 75% la alícuota de impuestos internos al tabaco, y con esa medida se salvarán vidas. Se evitarán 2.500 muertes por año, porque habrá menos fumadores y menos adolescentes que empiecen a fumar. Se evitarán también que los argentinos sufran 4.200 infartos, 1.100 cánceres y 1.500 casos de ataques cerebrovasculares anualmente. Un impacto que ya fue comprobado en otros países, como Brasil, que aumentaron los impuestos, siguiendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

El Ministerio de Salud de la Nación y organizaciones no gubernamentales salieron a defender la medida. “Es un paso positivo en defensa de la salud pública”, dijo al diario Clarín Ignacio Zerbino, que forma parte de la Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico (Aciapo) y de la Coalición Cáncer Argentina.

Andrés Pichon-Riviere, investigador del Conicet y profesor de la Escuela de Salud Pública de la UBA, resaltó que “aun con el aumento, en la Argentina los cigarrillos no serán caros si se compara con otros países, como los Estados Unidos, donde se cobran más de 6 dólares por paquete”. El investigador lideró el trabajo para el Instituto de Efectividad Clínica que evaluó cuántas muertes se evitarán. “Es una medida positiva, que tiene vigencia hasta diciembre. Llevará a que se reduzca en un 15% el consumo de tabaco”, afirmó Verónica Schoj, directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón.

El consumo ya viene bajando con las normas de ambientes libre de humo desde 2006 en adelante. “Para el próximo año, se necesita que el Congreso sancione una ley que cumpla con criterios para una política pública de largo plazo: que sea un impuesto que se actualice anualmente, que afecte a todos los productos del tabaco y que tienda a reducir la amplitud de precios. Además, el Estado debe pasar a controlar las ventas del tabaco y el contrabando”, sostuvo Schoj. Agregó que no es cierto que el aumento de la alícuota promueva el incremento del contrabando ni del desempleo en el sector tabacalero. “Es una medida que no afecta a las economías regionales porque la recaudación de impuestos aumentará en todas las provincias”.

Los datos surgen de estudios de ambas instituciones con reconocimiento internacional. La información que producen los investigadores del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (Iecs), entidad afiliada a la Universidad de Buenos Aires, se usan en el mundo para la toma de decisión en políticas públicas y la Fundación Interamericana del Corazón (FIC)  Argentina expuso hace un mes en la primera audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre tabaquismo y derecho a la salud en Washington.

La investigación que coordinó Andrés Pichon-Riviere en el país, Bolivia, México, Brasil, Chile, Perú y Colombia, indica que los sistemas de salud público y privado necesitan $ 33.326 millones por año para atender las complicaciones que causa el consumo o la exposición pasiva al humo de tabaco. Es decir, tres veces más que lo que el Estado estaba recaudando por impuestos al sector.

Fuente: El Litoral