La iniciativa consiste en capacitar a la comunidad para
realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar para estar preparado ante una
emergencia.
Un programa de cardioprotección, que capacite a la comunidad
para realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar, disponga de
desfibrilador automático y traslade al paciente a sala de hemodinamia de los
hospitales es clave para revertir la muerte súbita, afirmó el cardiólogo
Marcelo Halac.
"Lo único que tiene que tener el brigadista es ganas de
involucrarse: el que se pone mal frente a una situación de tensión no sirve,
pero el entrenamiento no tiene ningún limitante", contó a Télam Halac,
médico especialista en Cardioangiología Intervencionista.
El médico, miembro del Colegio Argentino de Cardioangiólogos
Intervencionistas, enfatizó que es fuerte el impacto de un programa de
cardioprotección porque con intervenciones precisas, tres de cada cuatro
personas afectadas se salvan.
En tanto, sin acciones sobreviven a este evento apenas un 6%
de las víctimas, cuyos decesos representan unas 30 mil personas que mueren por
año en Argentina a causa de muerte súbita. "Solemos subestimar bastante la
enfermedad cardiovascular, pero cuando se ven las estadísticas nacionales,
representan el 50% de las muertes", precisó Halac.
Por otra parte Halac, dijo: "La intervención requiere
además de tiempos óptimos: es una lucha de los cardiólogos que se incorporen no
sólo los desfibriladores automáticos, sino que la persona llegue inmediatamente
a un centro que cuente con un servicio de hemodinamia".
Resucitación cardiopulmonar
"Hay que tener en cuenta que es un resucitado de muerte
súbita que debe ser trasladado a un centro de salud que tenga hemodinamia, para
no romper la fina cadena de las tres acciones", dijo, al referirse a la
resucitación cardiopulmonar, desfibrilador para restablecer el funcionamiento
del corazón y destapamiento del vaso sanguíneo obstruido.
Halac consideró que que muy buena la experiencia en los
estadios, por ejemplo en Boca Juniors y Newell`s Old Boys. "En el Congreso
se hizo un relevamiento de la institución con un ingeniero entrenado en salud,
para calcular los lugares óptimos donde instalar 16 fibriladores a tres minutos
de distancia en términos de ida y vuelta de un brigadista, que debe desplazarse
rápido, a 7 kilómetros por hora", indicó el médico.
Lleva 30 segundos entender que la persona está muerta; el
desfibrilador debe estar cerca porque se calcula que debe llevar como máximo un
minuto buscarlo, otro en traerlo y uno más en conectarlo, mientras alguna otra
persona llama al 107 para solicitar ayuda médica hasta la llegada al centro de
hemodinamia.
Para los especialistas, es fundamental el entrenamiento a
las personas clave, como docentes, empleados públicos o funcionarios, quienes
deberán aplicar las maniobras de reanimación que permiten mantener con vida al
paciente hasta la llegada de la ambulancia.
La muerte súbita en adultos, que es diferente a la del
lactante, es la muerte natural de causa cardiovascular, que se produce en forma
inesperada, con un intervalo menor de una hora desde el inicio de los síntomas
desencadenantes, o durante el sueño.
Ocurre cuando el sistema eléctrico del corazón, que controla
el ritmo de los latidos, se altera en forma caótica, arrítmica, lo que hace que
el órgano deje de latir. Representa la mitad de las muertes cardiovasculares y
el 25% del total de las muertes en adultos; suele producirse en personas de 40
a 65 años, y en un 5% de los casos, en jóvenes sin factor de riesgo conocido.
El 80% de los casos de muerte súbita se deben a una
cardiopatía isquémica -obstrucción de las arterias coronarias-, en tanto el 20%
restante tiene origen en otras causas cardiovasculares.
La muerte súbita es más grave que el infarto agudo de
miocardio, y en la mayoría de las personas afectadas no presenta ningún síntoma
que preanuncie el ataque, por lo cual prevenirla es difícil. Las posibles
medidas de prevención están relacionadas con factores de riesgo cardiovascular
modificables, como colesterol alto, tabaquismo, sobrepeso, hipertensión
arterial o sedentarismo.
Para la víctima del ataque, la reacción debe ser inmediata,
por eso la promoción de áreas cardioprotegidas da medios a cualquier persona
para poder actuar con celeridad: "Ahora es preciso avanzar en esta
conciencia, para llegar a una mayor población entrenada", concluyó Halac.
Fuente: La Nación