Es para disuadir el consumo, pero en Argentina tendría
efecto inflacionario. El tabaco mata a uno de cada 10 adultos.
El consumo de tabaco es la principal causa de deceso
prevenible en el mundo y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS),
actualmente mata a uno de cada 10 adultos.
Para 2014, la OMS estableció como objetivo para el Día
Mundial sin Tabaco –31 de mayo– que los gobiernos aumenten el impuesto a sus
productos derivados, como los cigarrillos, hasta niveles que reduzcan el
consumo.
En los últimos años, en Argentina los aumentos no sólo no se
promovieron por razones sanitarias, sino que el pedido de incrementar los
valores surgió desde las propias empresas tabacaleras.
En Argentina, un retoque en el precio de los cigarrillos, a
partir, por ejemplo, de un aumento de impuestos o simplemente por el incremento
de otros insumos, no es un movimiento neutro. Los cigarrillos están entre los
productos relevados por el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) para
determinar la inflación.
El nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano
(IPCNu), que el Gobierno presentó el 13 de febrero, incluye seis canastas con
520 variedades de productos.
El precio de los cigarrillos tiene un peso bajo en el IPC,
pero aun así la incidencia es mayor que otros productos considerados alguna vez
básicos. En la zona pampeana –que incluye Córdoba– tiene una ponderación de
0,0103 contra, por ejemplo, 0,0067 del “pan francés tipo mignón”.
Otro tema a analizar es la efectividad del aumento de
precios como medida disuasoria del consumo de tabaco. Históricamente, se ha
considerado que la demanda de cigarrillos no variaba en función del precio, ya
que era adquirida por personas con una fuerte adicción, recuerda Jorge Colina,
economista de la consultora Idesa.
Rosa Sandoval, asesora en Control de Tabaco de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS), afirma que “eso no significa que
no hay cambio en el consumo frente a un cambio en el precio, sino que el cambio
en el consumo es menor al cambio en el precio”. Si el precio, por ejemplo, sube
un 10 por ciento, no significa que el consumo no cambia, o que el cambio es
cero, sino que el consumo cae en menos de 10 por ciento, aclara Sandoval.
Fuente: La Voz del Interior
