Los diputados recibirán a mapuches y a médicos para avanzar
en una legislación inédita en el país.
Desde hace una década, Aluminé viene abriendo
un camino de integración entre la medicina oficial y la mapuche, que se
practica en muchas zonas rurales de la provincia de manera informal y reñida
con el sistema hospitalario. En 2008, médicos y pacientes de la localidad
lograron el visto bueno para construir un centro de salud intercultural, hoy
casi terminado.
Para este año la meta es conseguir el marco legal para el
proyecto. El jueves próximo, los diputados provinciales recibirán a los
protagonistas de esta iniciativa para empezar a delinear la futura ley,
asumiendo un desafío sin precedentes en nuestro país.
La convocatoria está prevista para el mediodía, como parte
de la Comisión de Salud de la Cámara que preside Ricardo Rojas (MID). También
había comprometido su presencia la vicegobernadora Ana Pechen. Durante la
reunión, una delegación de las comunidades mapuches, médicos y enfermeros de
Aluminé explicará el proyecto de medicina integrada y sus propuestas para
incorporar al consultorio el trabajo de las machis (curanderas), yuyeros y
hueseros.
El centro de salud en construcción tiene forma de media luna
con el frente hacia el Este. Se diseñó con la participación de los propios
pacientes que harán uso de las instalaciones, pertenecientes a las comunidades
Aigo y Ngueigueial. La estructura, de 1.500 m2, está ubicada en el límite
exacto entre las tierras de ambos poblados, en el paraje Carri Lil, cerca de
Aluminé.
Experiencia chilena
Al conocer el proyecto, el diputado Luis Sapag (MPN) se
ofreció a colaborar en los aspectos legales. Días atrás, viajó a Chile junto a
sus asesores en temas mapuches, Nicasio Antinao y Carlos Lemunao, para
averiguar cómo se resuelve la cobertura normativa de la medicina indígena en el
vecino país, que cuenta con 10 hospitales interculturales.
“Recorrimos dos de esos hospitales en profundidad, visitamos
a varias machis y nos enteramos de que ellos tienen para esto la Normativa 16,
que no es una ley sino una norma interna de salud”, contó.
A su vuelta, Sapag acordó con Rojas en trabajar juntos en la
Legislatura para la cobertura legal de la experiencia neuquina, pionera en su
tipo en la Argentina. Durante las reuniones, evaluarán si después transforman
este debate en una ley o en otra norma de menor jerarquía.
Sapag explicó que se interesó en el tema al constatar que
“hay un vacío normativo” en Argentina porque las leyes que rigen la salud no
contemplan las prácticas ancestrales de los pueblos originarios “como sí sucede
en Chile, Bolivia o Ecuador”.
Sin embargo, al menos en Neuquén, la medicina indígena es
una práctica cotidiana en las áreas rurales y en los barrios, donde los
hueseros y yuyeros reciben a pacientes de todo tipo sin el reconocimiento
oficial. Incluso, son frecuentes los viajes de mapuches y criollos al país
trasandino para atenderse con curanderos famosos de uno y otro lado de la
cordillera, como Doralisa Millané Rapimán o Víctor Caniullán.
El diputado adelantó que esperan avanzar con la legislación
a tiempo para la inauguración del centro intercultural, prevista para este año.
“Es que, si no, no van a poder comenzar a funcionar porque no tienen cómo meter
a una machi en la planta de personal o cómo importar los yuyos y hierbas, que
son más conocidos en Chile, porque acá los considerarían drogas no
reconocidas”, explicó.
Señaló que entienden que se trata de una experiencia sin
antecedentes y por eso se priorizará el consenso de todas las partes, sin
“excederse” en la regulación. Según remarcó, la idea es no afectar el trabajo
profesional de los médicos tradicionales ni tampoco terminar en “una norma
minuciosa que altere la filosofía mapuche, que es ágrafa”. La clave será, entonces,
un documento consensuado que permita el reconocimiento oficial de una cultura
arraigada en la zona, que forma parte de la identidad neuquina.
Fuente: La Mañana de Neuquén