Muchos profesionales jóvenes hacen la residencia en lugares
privados o en Capital, donde están mejor pagos. Por año quedan 300 vacantes sin
ocupar.
“Yo me retiré, me jubilé, pero se necesitaba un cambio en la
dirección, y entre los compañeros y jefes de servicios me preguntaron si podía
volver y volví. Querían alguien que conociera el lugar”, cuenta a PERFIL esta
médica cirujana que se mezcla entre los residentes, y pregunta a los pacientes
cómo los tratan mientras recorre los pasillos.
Su caso es ilustrativo de la realidad de los hospitales
públicos bonaerenses, donde según un informe de la cartera de salud nacional
más de la mitad de los médicos tiene más de cincuenta años, y donde cada año
quedan vacantes cerca de 300 puestos de residentes. Ya sea porque no hacen la
residencia o porque eligen hacerlas en el sector privado, la falta de personal
repercute en que áreas críticas como pediatría, neonatología, terapia intensiva
o salud mental de varios hospitales se queden sin profesionales.
“Hoy no todos los médicos hacen la residencia, por varios
motivos, pero en el caso de los que sí la hacen, terminan y se vuelcan al
sector privado, entonces la salud pública no logra retener a los especialistas
que forma y eso hace que la población médica vaya envejeciendo”, explica
Leonardo Busso, Director Provincial de Hospitales. Reymondes agrega que: “los
sueldos no son competitivos con las clínicas privadas, se hacen concursos pero
tardan en efectivizar cargos, las guardias en las zonas álgidas. Hemos tenido
una generación que se ha ido yendo a la parte privada, y eso deja como
resultado el faltante de ahora”. “Antes el hospital era sagrado”, agrega.
Al comienzo de este año, varios hospitales bonaerenses
tenían áreas de terapia cerradas, como el Lucio Meléndez en Adrogué, o el
Vicente López en General Rodríguez, y de 71 hospitales, más de cincuenta tienen
condiciones de infraestructura que requieren obras urgentes.
Si bien hay especializaciones como cirugía, donde la
residencia es casi una obligación, muchos que terminan la carrera eligen hacer
cursos más cortos o volcarse al sector privado donde ganan el doble que en la
Provincia (un sueldo promedio de un ingresante no supera los $ 17 mil).
Como ejemplo vale citar el caso de un residente de primer
año que hace guardias de 36 horas, gana menos que un médico que hace jornadas
diarias en una ambulancia (ver aparte). Así, el déficit de profesionales ya
alcanza los 1.500 enfermeros y mil médicos, pese a que cada año se ofrecen
1.500 puestos, el equivalente a la oferta de 19 provincias juntas.
Iniciativa
“Hace treinta años la Provincia era la que mejor
pagaba”, asegura la ministra de Salud bonaerense, Zulma Ortiz, quien anunció el
plan “Quiero ser residente” para el año que viene, que busca motivar a los
jóvenes a que vuelvan a elegir los hospitales de la Provincia para formarse en
su especialización. “Hicimos acuerdos con los municipios, para mejorar las
condiciones laborales, tanto en términos salariales, como en el proyecto de formación académica y de vida,
para que esa persona pueda pensar en quedarse en esa institución y en esa
ciudad”, explica.
La historia de Lorena Moreno (40) podría ser un caso testigo
de este proyecto. Médica pediatra, acaba de ser nombrada flamante coordinadora
de la terapia intensiva del Hospital de Niños de Tandil, donde se trasladó con
su familia desde La Plata, luego de aceptar el cargo que le ofreció el
municipio para reabrir esa terapia. “Cuando hice la especialidad en pediatría
había muchísimos postulantes, al punto que no entré a la residencia y tuve que
hacer la concurrencia. Volví a rendir al año siguiente y entré al Hospital
Gutiérrez de La Plata, que lo considero mi hospital. Ahí veíamos todo,
lactancia, partos, niños sanos ”, cuenta y marca una diferencia con la
situación de la especialidad que existe hoy.
Para ella, si bien es un sacrificio, “la residencia es
importantísima en la formación de un profesional, en esos cuatro años todos los
días te llevás algo y aprendés algo, desde el inicio que es hacer una historia
clínica, hasta interactuar con la familia”.
Dos años a la espera de un nombramiento
Hace dos años que Julieta Cittadini (33) concursó para un
cargo en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda, luego de haber hecho allí
su residencia en cirugía y haber sido jefa de
residentes. Todavía espera su nombramiento, y mientras tanto no puede ni
trabajar ahí ni hacer otra residencia. “Estos procesos tan lentos hacen que los
jóvenes se sientan expulsados del hospital”, dice Mirta López (60), también
directora del hospital.
Así sucede en muchos de los hospitales de la Provincia, donde
las ganas de especializarse son el motor de los residentes, pese a que las
condiciones son poco atractivas: ingresan ganando $ 21 la hora, menos que lo
que se gana en la Ciudad de Buenos Aires o en el sector privado, tienen la
obligación de pagar IOMA y aportes a la caja de previsión (algo que en CABA no
sucede). Además de hacer 36 horas de guardia. Quienes hacen la concurrencia
(mismo sistema, pero ad honorem y con un día libre para poder trabajar fuera
del hospital), pueden ganar más
trabajando sólo un día en una ambulancia del PAMI, por ejemplo.
Y si bien no son obligatorias, hay ciertas especializaciones
donde la residencia es un requisito y todos coinciden en que lo que se aprende
en los hospitales públicos no se aprende en ningún libro o clínica privada. Sin
embargo, hoy muchos eligen hacer cursos de especialización más cortos (la
residencia son cuatro años), o concurrencias. Cada residencia debería contar
con médicos de planta dedicados a la formación de los futuros especialistas,
algo que según la ministra Ortiz no sucede en todos los hospitales, sobre todo
al interior de la Provincia.
Fuente: Perfil