En Argentina ya hay dos casos de maternidad subrogada, en
los que la justicia inscribió al niño como hijo de los padres
biológicos-procreacionales, y no de la mujer que dio a luz.
Si bien esta práctica es comúnmente conocida como alquiler
de vientres, en los casos registrados en Argentina, la mujer que llevó adelante
el embarazo lo hizo por una motivación afectiva o solidaria.
Aunque “puede haber una compensación por los gastos o
inconvenientes que pueda enfrentar la gestante”, dijo en una entrevista con Télam
el director del Instituto Médico especializado en reproducción asistida
Hálitus, Sergio Pasqualini.
En Argentina hay un vacío legal en relación a este tipo de
tratamientos: no está prohibido pero tampoco legislado; sin embargo, hay dos
casos que han sentado jurisprudencia, en los que fue necesario iniciar una
acción legal para rectificar el acta de nacimiento.
El último es el de Alma, de 11 meses, hija de Ana Narciso
(37) y Leandro Pascal (40), de Zárate, provincia de Buenos Aires.
La pareja decidió tener su segundo hijo por subrogación
uterina luego que ella sufriera una histerectomía -extracción del útero- en el
primer parto. Sin embargo, su sistema reproductivo seguía funcionando, por lo
que pudieron obtener sus ovocitos y generar un embrión con material genético
del marido.
La mujer que llevó adelante el embarazo es una amiga muy
cercana, quien se ofreció a hacerlo sabiendo el fuerte deseo de ellos de
"agrandar la familia", comentó Ana en entrevista con Télam.
Una vez tomada la decisión, contactaron a la abogada Fabiana
Quaini, quien había llevado el caso de Maica Moraes y Juan De Gregorio, quienes
luego de tener una niña con este método, fueron los primeros en el país en
lograr inscribir a su hija como propia, proceso judicial mediante.
Fabiana Quaini, quien es abogada especialista en derecho
internacional de familia, luego de asesorarlos sobre los aspectos legales, los
derivó a la clínica Hálitus, donde también Moraes y De Gregorio habían hecho el
tratamiento.
En el instituto médico, tanto la pareja como su amiga
pasaron una serie de pericias psicológicas antes de comenzar el tratamiento, a
fin de que éste pueda llegar a término sin inconvenientes.
"El embarazo fue perfecto, y además pude amamantar a
Alma", contó Ana Narciso, y explicó que para poder alimentar ella misma a
su hija hizo un tratamiento asesorada por la Liga de la Leche Argentina, una
organización sin fines de lucro que brinda información y apoyo para que todas
las madres puedan amamantar.
En cuanto al aspecto legal, la pareja estaba al tanto de
cuáles serían los pasos a seguir y contaban con el primer fallo como
antecedente.
“Lo importante de los dos fallos es que crean antecedentes
donde la voluntad procreacional y el consentimiento informado de todos los que
participan en la gestación prevalece en pos del interés superior del niño y por
sobre el esquema de que madre es la que da a luz”, dijo Fabiana Quaini, en
referencia al artículo 242 del código civil.
Quaini, quien también llevó adelante el caso de Moraes y De
Gregorio, dijo que en ambas oportunidades se basó en el concepto de “voluntad
proecreacional, es decir que los padres biológicos y procreacionales fueron
quienes tuvieron la voluntad y prestaron el consentimiento informado, al igual
que la gestante, para que naciera la niña. La gestante nunca quiso ser madre,
solo llevar el embarazo para su amiga. El interés superior del niño es que esté
en familia”, dijo.
La abogada también explicó que al no haber una ley que
reconozca expresamente la gestación por sustitución en Argentina, los dos
fallos que existen “se apoyan en otros fallos, leyes y jurisprudencia
extranjera”, y agregó que “si hubiera una ley, daría mucha más seguridad a
todas las partes ya que no todos los jueces piensan igual”.
Varios países cuentan con legislación o jurisprudencia que
regula la maternidad subrogada, como Estados Unidos, México, Inglaterra,
Grecia, Ucrania, India y Tailandia.
“El estado de California en Estados Unidos es el más seguro,
donde hay más casos y la legislación acompaña. Pero los costos son elevados.
Ucrania es un buen destino para los matrimonios al igual que India. Pero en
estos últimos, al igual que en México, no hay contacto entre padres y gestante
y, a nuestro entender, eso no es bueno”, dijo la abogada.
Por otra parte, advirtió que “hay que evitar la explotación
de mujeres de pocos recursos, todas las partes deben ser evaluadas y apoyadas
psicológicamente y en estos contextos descriptos no siempre sucede”.
Por su parte, la médica psiquiatra especialista en fertilidad,
Luisa Barón, consideró que “la manera en que se forman las familias está
cambiando", y que "usualmente hay una brecha entre el momento en que
las cosas suceden y el momento en que la ley se adapta. El vacío legal
existente trae, a los que deben hacer este tratamiento, problemas económicos,
emocionales y legales”.
Por un lado, “el costo de tener que hacer el tratamiento en
el exterior es mucho más alto, además, en los casos que no consiguen rectificar
el acta, la identidad del niño no está plenamente reconocida, y por si fuera
poco, los padres no pueden decidir todo sobre su hijo, si quieren viajar por
ejemplo, deben pedir un permiso”, explicó.
“Este método es una indicación médica imprescindible para
muchas mujeres que no tienen otra manera de ser madres, como las niñas que
nacieron sin útero o chicas jóvenes que lo perdieron en una operación
oncológica”, agregó.
"Cuando las cosas están bien cuidadas, se generan muy
buenos resultados, en algunos casos, la mujer portante y los padres siguen en
contacto", concluyó.
Fuente: Télam