El catedrático Bello Janeiro defiende que “lo que debe
pedirse a un profesional es que informe al paciente como le gustaría que se lo
dijesen a él si fuera el enfermo”.
En la actualidad, siete de cada diez reclamaciones por daños
sanitarios son por vicios en el consentimiento informado, falta de información
o defectos en este documento. El consentimiento informado, que es un derecho
del paciente, una obligación del médico y una responsabilidad garantizada por
la Administración sanitaria, no sólo ha modificado el modelo de relación entre
médico y paciente, sino que también ha supuesto un cambio en la forma de
abordar las reclamaciones por negligencia ante los tribunales.
Domingo Bello Janeiro, catedrático de Derecho Civil de la
Universidad de A Coruña, apuesta por abrir paso al 'consentimiento informado
humanizado', esto es, a que el médico recabe la conformidad del paciente y le
explique los riesgos o el impreso a firmar con
empatía y calidez.
Bello reconoce a Redacción Médica que "es difícil
exigírselo a un médico presionado por una carga laboral excesiva con decisiones
no siempre unívocas, pero el esfuerzo debe hacerse como prolongación del juramento
hipocrático o como deber moral". El jurista explica que "al fin y al
cabo, lo único que debe pedirse a un profesional es que informe al paciente
como le gustaría que se lo dijesen a él si fuere el enfermo: con delicadeza,
claridad y seriedad, al margen de estadísticas o probabilidades y considerando
el nivel de aprensión o encaje de sus afirmaciones según la edad, fortaleza y
estado emocional del paciente, siempre angustiado para curarse".
Así, la obligación de informar al paciente ha supuesto una redistribución
de los riesgos, que ahora son asumidos también por el profesional médico, lo
que ha derivado en una mayor protocolización de la medicina, que ha provocado a
su vez un aumento de la desconfianza entre profesionales y enfermos y una
medicina defensiva. Efectivamente, en este sentido, la aprobación del paciente
sólo es válida cuando éste recibe una información completa por parte de su
médico, por lo que muchos de los formularios genéricos que firman los pacientes en el momento de la entrada en
el hospital no sustituyen al consentimiento y no tienen la misma validez legal.
Fuente: Redacción Médica